Nosotros Último Lanzamiento Madonna Sect

 

Con la iglesia has topado, Madonna.

Por mucho, por muchísimo menos llevaban a la hoguera en tiempos de la inquisición.

 


El “Blond Ambition” fue seguido con lupa por todos los medios de comunicación.

En España hubo auténtico furor cuando los rumores de una posible parada en el país se confirmaron:



   
 

“Es rubia y tan pálida como la mítica Marilyn Monroe. Frágil y bella, es el arquetipo de mujer que gusta a los hombres por mil motivos diferentes. Madonna rompió moldes imperantes y alcanzó el éxito en el difícil mundo de la canción. Próximamente comenzará su segunda gira mundial. Es posible que venga a España. Sus managers estudian el amplio programa de la cantante americana con meticulosidad.”

Diario ABC (1989)

 
 



 
   
 

“Era uno de esos rumores que toman forma día a día: Madonna visitará España en el verano de 1990. Sus numerosos fans habían cruzado ya los dedos esperando la confirmación de la noticia. Pues bien, ya es un hecho: Madonna actuará en España el próximo mes de julio. En concreto, el 25 de julio en Barcelona y el 27 en Madrid. Aunque el local no está confirmado, es de suponer que se tratará de emplazamientos de la mayor capacidad. Pero seguro que estaremos apretados.”

Interviú (Primavera 1990)

 
 


Aunque las fechas de Interviú no eran exactas y finalmente Madonna actuó en más de dos ciudades españolas, lo importante estaba confirmado, Madonna venía a España de gira por primera vez, y la histeria era colectiva. Día sí y día también se publicaba algún artículo sobre el gran tour de 1990. Un ejemplo lo encontramos en la revista “Hola” de la primavera de ese mismo año, donde podemos ver que Madonna ha barajado ganancias muy sustanciales, en cuanto a tours se refiere, desde prácticamente siempre:



   
 

“La mundialmente conocida cantante pop Madonna pasará a engrosar las páginas del famoso libro Guinness de los records al convertirse con toda seguridad en la cantante con más emolumentos haya percibido por sus conciertos en un solo país. Madonna iniciará su gira mundial el próximo 13 de abril en Japón, país en el que por tan sólo nueve shows cobrará la astronómica cifra de 24 millones de libras (más de cuatro mil millones de pesetas). De esta cantidad, 16 millones procederán de sus actuaciones en directo y los ocho restantes, de la publicidad. La artista, que ha intervenido personalmente en la programación de este tour confiesa que el secreto de su éxito económico es debido a que todos los días dedica tres horas a llamadas comerciales: ‘Soy una buena mujer de negocios y me ocupo de cada cosa que concierne’. Absolutamente cierto, cuando por cada minuto sobre los escenarios japoneses Madonna se embolsará cerca de medio millón de pesetas.”

Hola (1990)

 
 

 



Por su parte, la revista adolescente “Vale” nos regalaba estas supuestas declaraciones de Madonna sobre el tema financiero:


   
 
 
“No permito que segundas o terceras personas acuerden mis contratos. Sé lo que valgo y pido el precio que deseo por actuar personalmente. Si me quieren que paguen. Y en Japón son ricos. Mi espectáculo es bueno, luego puedo pedir un precio alto por exportarlo. Me preguntáis que opino sobre convertirme en una de las mujeres más ricas del mundo. Os lo diré: soy feliz. Dicen que el dinero no da la felicidad. Puede ser cierto, pero no es mi caso. Yo me siento muy bien ganando tanto dinero como soñé desde que era niña…”

“Vale” (1990)

 




El entrañable periodista musical, Joaquín Luqui, nos dejó está crítica sobre el concierto:



   
 

“Aquella ‘chica materialista’ de ayer es hoy una ‘rubia ambiciosa’ que rompe esquemas allá en el Imperio del Sol Naciente. Antes que en su propio país, Madonna ha preferido darse un garbeo con su nuevo LP ‘I’m Breathless’ por Japón, al estilo de nuestras folclóricas españolas que paseaban triunfales por Latinoamérica. Así que la novia de Dick Tracy ha dejado de lado sus líos para dedicarse al público.

Hoy, la señora Ciccone se ha llevado a la MTV como notario al otro lado de este inmenso barrio. Así, la superpotencia puede presentar en directo por televisión los conciertos de la rubia, rolliza de pesas, patidifusa al ver cómo las gastan con la moza millares de adolescentes orientales. En contra de la mojigatería japonesa, Madonna exhibe una ropa interior de Jean-Paul Gaultier que más parece un homenaje al dictador que Woody Allen creara para Bananas.

Con tonos salmones y cazoletas puntiagudas, largos corpiños de los que penden las ligas de la bisabuela y con coleta falsa como un duro sevillano se presentó Madonna, con menos voz que un canario resfriado, apoyada en dos mulatas de coro. En el repertorio, desde lo pegadizo de siempre a incursiones en lo funcky, pasando por cualquier melodía que ya ha figurado en el hit parade.

 
   



Para calentar el ambiente, la compañía discográfica Sire ya ha puesto a la venta un millón de entradas para los conciertos de ese blonde ambition tour que juega con las palabras de la blind ambition. Entradas que se han agotado en un abrir y cerrar de ojos. Con ella en vuelo de primera clase, la MTV ha presentado el vídeo que lleva por epígrafe ek de ka famosa revista Vogue. No se espera ninguna polémica como ocurrió con el Like A Prayer. Durante 24 horas de bombardeo continuo en la cadena televisiva, Madonna está presente constantemente, con su gira americana en marcha, esperando el momento culminante del estreno de Dick Tracy, allá por junio. Nuestra querida Madonna es tan lista que en su gira japonesa ha ganado mucho más, casi, por el merchandising que por las mismísimas actuaciones.

Y es que la ambición rubia tiene un coco realmente interesante, y eso nos encanta porque ella es, además de guapa, y sexy, inteligente, lista, tanto en saber vender sin venderse como en conquistarnos y aprovecharse (y le aplaudimos porque mejor que se lo lleve ella y no otros que no se lo merecen como ella sí se lo merece…).

Las cifras de las ganancias de la gira japonesa que empezó el día 13 y duró nueve días, son realmente de mareo. Podemos resumir que Madonna se ha embolsado… bien, echa  las cuentas: se calcula que la gira la han visto 450.000 fans, cada cual ha pagado por ticket unas seis mil pesetas (que para los japoneses es menos que para los españoles, pero es una cantidad muy, muy…) y de eso, la cantante se ha quedado, efectivamente, cerca de mil millones de pesetas, limpias…

Más el merchandising, diseñado por ella y que ha seguid jugando con ese toque años 20, típico de la película y lo que se llevará este verano, en moda, por obra y gracia de esta rubia atómica, deliciosa, listísima y fenomenal.

En España esperamos que se solucionen los problemas y que venga de verdad. Vale la pena. Es mucho ver a Madonna, es una gozada también lo de la película ‘Dick Tracy’ donde recrea ese ambiente comic que Batman supo captar y que Beatty quiere volver a poner de moda este verano con la ayuda de más música y, por supuesto, de esta Madonna alucinante.

Te queremos, Madonna. Te queremos ver en la peli y en directo.”

 
   


En esa época Madonna era una habitual en la revista española “Smash Hits”, la cual en 1990 publicaba una entrevista con la diva, quién hablaba, vía telefónica, de algunos detalles de “The Blond Ambition Tour”:


   
 
 

Tu actual gira, que ha empezado en Japón, se llama Blond Ambition (Ambición Rubia). ¿Qué significa?

Todo y nada. Es un nombre inteligente, ¿no crees? Yo ahora soy rubia. Lo saqué de Blind Ambition (Ambición Ciega).

¿Cómo es el espectáculo?


Es un espectáculo fabuloso. He pensado mucho en todo. En parte es como un musical de Busby Berkeley, y en parte es como las películas “Cabaret” y “La Naranja Mecánica”, y, por supuesto, con toques de Hollywood, ¡porque me encanta la ropa interior!

¿Y por qué has empezado en Japón?

Allí me adoran. ¿Y por qué no?

¿Es algo mutuo?

¡Ya lo creo! Me encanta su imagen, sus colores, tejidos, y todo lo que se refiere a su cultura. Cuando veo vídeos japoneses no necesito entender los diálogos, me basta sólo con contemplar las formas, los colores, el vestuario y el maquillaje.

¿Qué te movió a hacer esta gira?

Estaba aburrida. Y por fin tenía tiempo. Dick Tracy me supuso mucho trabajo.


   
   


La misma revista ofrecía en otra de sus publicaciones una crónica del concierto:



   
   
 

“Después de varios meses de incertidumbre (¿Habrá o no habrá gira? Y después, ¿vendrá o no vendrá a España?), se acerca la fecha esperada de la visita de Madonna a nuestro país. El “Blond Ambition Tour” empezó en Tokio el pasado 13 de abril. Los japoneses disfrutaron del directo de Madonna incluso antes de que se publicara su nuevo LP ‘I’m Breathless’. En Estados Unidos, la Reina del Pop y su séquito se pasearon por los escenarios de 36 ciudades. En Europa, el ‘Blond Ambition Tour’ entró por el norte, el 30 de junio en Goteborg (Suecia), para ir bajando poco a poco a latitudes más cálidas. A finales de este mes en España nadie podrá ignorar que Madonna actúa el 27 y 28 de julio en Madrid y el 30 en Barcelona. ¿Pero qué es lo que veremos en esos conciertos?

Lo que veremos aquí, al precio de 4.000 pesetas, será lo mismo que ha ido realizando en todas sus actuaciones, con quizás alguna posible variación en los temas interpretados. Pero, en general, el “Blond Ambition Tour” es un espectáculo estudiadísimo que la cantante y todo su equipo repiten milimétricamente en todos los escenarios. Aunque eso no quiere decir que esté falto de pasión, los conciertos de Madonna son ‘calientes’ e intensos.

 
   

Como teloneros en España, y en toda Europa, veremos a Technotronic, el grupo de Ya Kid K y MC Eric, que con sus ritmos hip-house tendrán la difícil papeleta de intentar atraer la atención de un público que, como pasa en estos grandes conciertos de las súper estrellas del pop y del rock, estará ansioso por ver a su ídolo. El montaje el espectáculo ha sido coordinado por su hermano de 29 años, Christopher Ciccone, que es el director artístico del ‘Blond Ambition Tour’. El escenario está dividido en cuatro espacios diferentes: una iglesia con cruces de neón, una mina, un piano-bar y una peluquería. Madonna va cambiando de espacio según la temática de la canción. Pero no sólo cambia de ‘escenario’, sino que también exhibe un extenso vestuario - ¡y es que si no, no podría ser Madonna! -. El vestuario, básicamente es lencería, ha sido diseñado por Jean Paul Gaultier. La cantante llega a ponerse ¡66 piezas diferentes! de ropa, que sigue un estilo sexy bastante agresivo.

El responsable de la coreografía es Vincent Paterson, que también se ocupó de la última gira de Michael Jackson. Madonna está rodeada de siete bailarines musculosos que evolucionan, según la canción, vestidos de obreros de fábrica, de ‘sirenos’… En los bailes, Madonna y sus chicos juegan con el sexo a través de imágenes a veces ambiguas, otras agresivas, con la provocación y la sensualidad, con la sofisticación o con la dureza ‘callejera’…

Durante dos horas aproximadamente, el espectáculo se sucede a un ritmo imparable. Madonna demuestra su buena forma física y no deja que haya ni un solo respiro en todo el concierto, inocente, trivial, trascendente, emotiva, calculadora, fría, sexy, provocadora, divertida, elegante, vulgar, cálida, misteriosa, temperamental, agresiva, dominadora, diva… Todas esas ‘Madonna’ – y muchas más – aparecen en un espectáculo que hace un recorrido por todo su repertorio, desde los inicios hasta su último disco, por lo que cada uno puede encontrar la Madonna que más le gusta, y disfrutar con una artista que se transforma en mil personalidades diferentes. Mito o no mito, lo que está claro es que Madonna no hay más que una, aunque todas son parte de ella misma, algo así como el misterio de la Santísima Trinidad. ¿Con cuál de las mil Madonnas te quedas?”.

Smash Hits (1990).

 
   


“El Gran Musical” decía cosas como:



   
 


   
 

“Baila muy bien y canta con mejor técnica en un gran espectáculo visual lleno de cambios” “Nadie como ella puede mezclar lo religioso y lo erótico con tanta naturalidad.

No es sólo un formidable despliegue de éxitos y medios. Hay también una confesión que nos ayuda a conocer – y amar – más y más a una mujer libre que hace uso de su libertad”.

“Vocalmente ha mejorado y como espectáculo tiene el glamour, polémica, variaciones, erotismo, sinceridad, vestuario, escenografía… que una superstar como ella merece y debe dar al público.”

 

 
   
 


La revista “Popcorn”, al mismo tiempo, calificaba a el show como “el más sensual jamás creado” y nos dejaba también una crítica del mismo:


   
   

“A sus 31 años viene demostrando por todos los escenarios europeos encontrase en una espléndida forma física (no sólo por lo envidiable de sus formas, sino por la agilidad de sus movimientos), y es capaz de ofrecer el show más sensual presentado en la última década.

Un desfile de modelitos franceses – fue J.P Gaultier quién diseñó todo el vestuario – envuelven a la musa del pop que, durante 100 minutos, estalla como la dinamita ayudada por los más modernos recursos técnicos trasladando las barreras del ritmo, la elegancia, la marcha, el encanto, la lascivia, el sexo y la provocación llevados hasta unos límites jamás intuidos.

Para los 18 temas ofrecidos – el repertorio es un estudiado recorrido por todos los álbumes -, la Ciccone cambia 16 veces de vestimenta y cada conjunto, con sus peculiares características, pretende ser, si no más sensual, si más original y provocativo que el anterior.



 

Sobre el escenario se reproduce en cada tema el ambiente del vídeo correspondiente, su hermano Christopher ha sido el encargado de la dirección artística de todo el espectáculo y, no en vano, entre ambos consiguen emular las fantasías de cualquier vídeoclip.

 

 



Madonna se mete en todos los papeles y tan pronto la vemos como cantante de club nocturno como ama de casa en bata y con rulos, moviéndose siempre en unas poses que rayan con la obscenidad.

   

En ‘Like A Prayer’, la piedra de escándalo que contribuyó al aplazamiento de su gira mundial el pasado año, Madonna se toma la revancha con crucifijos, cirios, confesionarios y un bailarín vestido de sacerdote. ¡No es de extrañar que, a su paso por Italia, los obispos, el Vaticano y los católicos más conservadores pusieran el grito en el cielo! Tan modositos ellos, han tachado a Madonna con las más graves ofensas que han sido capaces de imaginar, excomunión, no merece ni el infierno, está en la lista negra… Y, en consecuencia, la diva tuvo que suspender uno de sus conciertos por falta de público.

Durante el espectáculo, cuando las aguas parecen volver a su cauce con los primeros acordes de ‘Cherish’ y sus celestiales acordes de arpa, de nuevo retoma la confusión: ella utiliza el instrumento como medio para un espectáculo lascivo. En ‘Vogue’, la multitud de fans acompaña entusiasmada a los ocho bailarines que danzan y giran acariciadoramente en torno a su idolatrado astro, Este número es sólo superado por ‘I’m Following You’ – en el disco cantada a dúo con Warren Beatty – donde Madonna y un doble de Dick Tracy intercambian unos besos que seguramente harían bullir la sangre de su compañero, si los viera.

De momento, nada más que contar, ya la tenemos entre nosotros. Cuando leas estas líneas probablemente ya haya actuado, posiblemente ya la hayas visto y lo más seguro es que coincidas con nosotros si ha sido el tour de la ambición rubia. Un título muy bombante para un nuevo estilo Broadway.”

Popcorn (1990)



 
   


Hay que destacar que, el revuelo que hubo en Italia por la presencia de la cantante, fue algo que dio a pie a gran cantidad de comentarios en todos los medios de comunicación. Los conciertos italianos del “Blond Ambition” fueron observados muy de cerca desde todos los frentes (contrarios y favorables).


   
 

“Los católicos tradicionales siguen en pie de guerra contra el concierto que Madonna tiene previsto ofrecer en Roma el próximo martes, día 10 (el del día 11 se ha suspendido debido a la huelga general convocada para esa fecha, aunque, según el organizador de la gira italiana, David Zard, la cantante volverá a Italia a primeros de agosto para ‘recuperar la fecha anulada’, informa Efe).

Tras la nota difundida días atrás por la agencia de noticias de la Conferencia Episcopal contra la estrella del pop, sobre la mesa del cardenal vicario de Roma Ugo Poletti, que es al mismo tiempo el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, están lloviendo cartas de protesta de los movimientos más ultra conservadores del mundo católico, que piden a gritos que el cardenal ‘ponga en juego toda su gran influencia para impedir el concierto’.

Al movimiento Familia del Futuro se han unido ahora la asociación Familias Romanas, que han escrito también al alcalde socialista de Roma, Franco Carrazo, pidiendo que se impida que ‘el vergonzoso espectáculo se realice en Roma, una ciudad tan rica de tradición y de historia y tan amada por millones de católicos’.

El grupo Lepanto de los católicos conservadores ha pedido que los obispos ‘pasen de las palabras a los hechos’, y se apoyan en la declaración que el ministro de Educación, el democristiano de izquierdas, Sergio Mattarella, hermano del difunto presidente de la región siciliana asesinado por las Brigadas Rojas, quién ha afirmado que han hecho bien los obispos al condenar un espectáculo de ‘tan poco gusto’.

Los tradicionalistas católicos han enviado ‘como prueba de delito’ a obispos y cardenales, y a las autoridades romanas unas declaraciones de Madonna a una revista en las que hablando de la Iglesia afirma ‘Me da asco, porque es hipócrita y no tiene corazón’.

Por su parte, la socióloga Gabriella Turnatori ha afirmado que le parece que estamos volviendo al riguroso periodo de los años cincuenta. Los organizadores del concierto afirman que la gira ‘Blond Ambition (Ambición Rubia) no sólo no es sacrílega, sino que, al revés, lo que intenta decir a los jóvenes es que la religión no debe ser sólo una actitud exterior.

También los comunistas y socialistas han respondido que ‘da risa’ considerar una estrella ‘satánica’ a Madonna, y que los jóvenes italianos son suficientemente maduros para saber lo que ven.

Claro que la campaña está en parte dando sus frutos, ya que por el momento se han vendido sólo 16.000 entradas para el concierto.

Aunque quizás llevara razón el diario católico ‘L’ Avvenire’, quien se regodeaba diciendo que pocos jóvenes van a asistir al concierto de la cantante norteamericana porque ‘ya se han gastado el dinero en los mundiales’.”

 
 


Un artículo de Carmen Ferreras en la prensa española se regodeaba del hecho de que Madonna no hubiese llenado hasta el tope en sus conciertos italianos, y señalaba que por muchísimo menos la gente era llevada a la hoguera en la Inquisición (haciendo referencia al trabajo de la artista). Su artículo lleno de exageraciones (Madonna nunca se tatuó cruces, sin ir más lejos) y su falta de información sobre la cantante (no sabía que Madonna es su auténtico nombre) es uno de los ejemplos de prensa detractora de la época.


   
 

“Lo de esta chica es una cruz. Las lleva por todas partes, al cuello, en las orejas, a modo de alamares en la punta de los embudos que utiliza como sujetador, colgadas en los ligueros, tatuadas… Y por si eso fuera poco sus vídeoclips promocionales tienen como escenario el interior de las iglesias, entre cirios pascuales, velas bautismales, hachones procesionales, candelas marianas, incienso, variada iconografía, votos, devotos, ex-votos y, lógicamente, cruces. ¡Ni los cristianos de aquella Roma imperial y pagana manifestaban su condición de tales con tanta profusión de signos externos!

Era lógico que sus ilustrísimas los obispos italianos pusieran el grito en el cielo, ¿dónde si no? La desvergüenza de Madonna no tiene perdón de Dios. Ni de la Virgen. Baste recordar que en Italia a la Virgen se la llama Madonna. Ahí están las distintas advocaciones inmortalizadas en los lienzos que pintaran Fra Filippo Lippi, Leonardo da Vinci y Giorgione de Castelfranco entre otros. Verónica Ciccone – verdadero nombre de Madonna – se ha pasado esta vez dieciséis pelines.

Quién dijo que la crítica acerba del episcopado italiano caería en saco roto, se equivocaba, como tantas veces se equivocó la paloma, Verónica ‘Madonna’ Ciccone ha pinchado en Roma. No ha conseguido llenos absolutos a los que la ‘rock-star number one’ está acostumbrada. Le ha caído bien. Es una irreverente. Y eso sí que no. Con la iglesia has topado, Madonna. Por mucho, muchísimo menos llevaban a la hoguera en tiempos de la inquisición. Pero, ¡quite usted allá! Bendita la hora – por seguir con el tono – en la que el ‘pio’ tribunal quedó obsoleto.

Los italianos ya se la han quitado de encima cuando los españoles estamos a punto de cargar con ella en Madrid, Vigo y Barcelona.”

 
 


Pese a la mala prensa que los grupos católicos desataron en Italia, las crónicas del concierto romano dejaron ver que no hubo escándalo alguno en el escenario. Madonna ofreció de nuevo su espectáculo e hizo que el público tuviera otro elemento para enloquecer cuando se puso la camiseta de la selección italiana de fútbol.


   
 

“Sin escándalos, ataviada con la camiseta número 15 de la selección nacional italiana, la cantante estadounidense Madonna presentó ayer por la noche en Roma su espectáculo “Ambición Rubia”, que fue visto por cerca de 30.000 personas.

Con el concierto, Madonna inauguró su gira italiana, que ha sido precedida por las críticas de obispos, organismos de la Conferencia Episcopal  Italiana, y numerosas organizaciones católicas que han tachado ‘Blond Ambition’, Ambición Rubia, de ‘blasfemo, lastimoso, pobre y falto de novedades musicales’.

Los ‘anti-Madonna’ pidieron al alcalde de Roma, el socialista Franco Carrazo, que prohibiese el espectáculo, a la vez que tacharon a la cantante de ser ‘el mal’, representar ‘el mal gusto’ y de ser ‘una vulgar sin límites’.

Las críticas a Madonna fueron ampliamente recogidas por la prensa local; según el organizador de los conciertos, David Zard, ha provocado indirectamente que muchas personas no acudieran al romano estadio Flaminio, que no presentó el cartel de lleno hasta la bandera.

 
   

Según Zard, Madonna es una cantante capaz de llenar un estadio tres veces más grande que el Flaminio ‘sin muchos esfuerzos’, para la actuación de ayer habían puesto a la venta 33.000 entradas y espera que el próximo día 13 el estadio de ‘Los Alpes’, de Turín, se llene de fans de la rubia americana descendiente de italianos.
‘Ambición Rubia’ duró dos horas que resultaron escasas para los asistentes, fascinados con una Madonna que les dijo en italiano: ‘estoy orgullosa de prevenir de una familia italiana’, a la vez que vestía la camiseta ‘azzurra’ del ídolo Baggio.

Anunciada por una megafonía estridente, pero perfecta, Madonna apareció ante un gran escenario dotado de un impresionante sistema de luces móviles, y adornado en cada lado por sendas figuras grises de hombres desnudos, a modo de inmensas columnas.

‘Express Yourself’ abrió el concierto, siguieron ‘Open Your Heart’, ‘Causing  A Commotion’, ‘Where’s The Party’, ‘Like A Virgin’, ‘Like A Prayer’, ‘Live To tell’, ‘Oh Father’, ‘Papa Don’t Preach’, ‘Material Girl’, ‘Cherish’, ‘Into The Groove’, ‘Vogue’ y Holiday, que cerró el espectáculo.”